Para empezar a usar fimo para cualquier creación, os recomiendo que experimentéis en primer lugar a hacer cualquier tipo de figurita simple, de esa manera probareis el modelage de la masa, el tiempo de horneado, el lijado y barnizado.
Podéis empezar con un trozo de cualquier color, darle la forma que más os guste, con las manos o con un molde.
Mientras vais dándole forma a la figura, ir pre-calentando el horno de casa, ha de estar a unos 110ºC - 120ºC.
Cuando tengáis lista la figura, hornearla no más de 30 minutos, si la dejáis más se os podría quemar la pieza y los vapores que emana la combustión son tóxicos.
Pasado el tiempo de horneado, apagar el horno, sacar las piezas (ojo que queman!!) y dejarlas enfriar. No os preocupeis si notáis algún olor, es normal, y no es tóxico. Dejad que el horno se ventile un rato.
Una vez las piezas estén frias, hay que lijarlas ya que provablemente habrán quedado aristas que dan una imagen poco pulida o vuestra huellas dactilares. Para ello yo uso una lija al agua de grano 400. Mojad la lija, para que no suelte polvo, y con paciencia ir lijandola. De vez en cuando es recomendable que mojéis la pieza entera para limpiarla y ver si el lijado está dando el resultado deseado.
Cuando ya la halláis lijado, es el momento del barnizado. Como ya comenté, hay dos tipos de barniz, el brillante o el satinado. Ahí elegís vosotros cual preferís. Para que salga bien, tendréis que apañar algún sistema para que, mientras el barniz esté fresco, no le queden marcas ni se pegue a nada.

Y una vez barnizadas y secas, ya tendréis vuestra primera creación lista.
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